¡Paz mis amados hijos, paz!
Yo, vuestra Madre, estoy aquí para guiaros. Estoy aquí para confortaros. Estoy aquí para daros mi bendición.
Venid, hijos míos, venid a mis brazos maternales. Dejad que os lleve a Jesús, mi Divino Hijo.
No os alejéis de mi amor y de mi Corazón materno. Ayudaos, animaos y rezad cada vez más juntos.
Dejad que la buena semilla que mi Hijo ha sembrado, a través de mis mensajes, produzca los buenos frutos de la santidad en vuestras vidas.
Soy la Madre del Corazón doloroso y sufriente cuando no me escucháis, cuando permanecéis sordos a mi voz; pero no me canso de llamaros a Dios, no me canso de implorar su misericordia para todos vosotros, tanto para los buenos como para los malos. Por los buenos, para que perseveren en su santo camino y sean fieles al Señor. Por los malos, para que se dejen envolver por el perdón y la gracia de Dios, para que se arrepientan y vuelvan al Señor. Hijos míos, os amo. No dejéis a vuestra Madre esperándoos, cuando no recéis. Quiero bendeciros. Venid a recibir mi bendición, en este lugar, que he preparado para vosotros y vuestras familias.
Comprended la importancia de este lugar, donde he querido manifestarme, para revelaros mi presencia y mi amor maternal, a través de mis mensajes.
Deseo salvar a las familias, deseo salvar a vuestras familias. Llevad mi amor a vuestros corazones y llevadlo a vuestros hermanos y hermanas.
Volved a vuestros hogares con la paz de Dios. Os bendigo a todos: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.